El docente e investigador de la UTN Mendoza, Dr. Ing. Gustavo Palazzo, participó de encuentros internacionales donde se abordaron los desafíos de la ingeniería sismorresistente, la evaluación de construcciones existentes y la necesidad de fortalecer las políticas de prevención.
Mendoza se encuentra en una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de la Argentina y, en este contexto, la prevención y la actualización de los criterios de construcción resultan fundamentales. Sobre estos desafíos habló el docente e investigador de la UTN Facultad Regional Mendoza, durante una entrevista en RadioBit, el programa institucional de la Facultad.
Palazzo participó recientemente de la IX Reunión del Código Modelo Sísmico Latinoamericano, un espacio que reúne a especialistas de distintos países para intercambiar experiencias y avanzar en criterios comunes para la ingeniería sísmica de la región. También forma parte del Diplomado Internacional de Diseño Sismorresistente, una propuesta de la Universidad Central de Venezuela que reúne a docentes de diferentes países latinoamericanos.
Uno de los principales objetivos del Código Modelo es que los países de la región puedan compartir conocimientos y desarrollar criterios que contemplen sus características constructivas y sus realidades locales. Entre los temas que actualmente se analizan se encuentran la evaluación y el refuerzo de edificios existentes, la actualización de los mapas de amenaza sísmica y la problemática de las viviendas de autoconstrucción.
El especialista destacó que Argentina cuenta con buenos reglamentos para las construcciones nuevas, pero señaló que todavía existen desafíos importantes respecto de las edificaciones existentes y de la incorporación de nuevas tecnologías, como los sistemas de aislamiento y disipación de energía. Desde la UTN Mendoza, junto con otros profesionales, se elaboró una propuesta inicial de reglamentación para estos sistemas, que fue presentada ante el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES).
Para Palazzo, uno de los principales desafíos de Mendoza es contar con una estrategia de evaluación de las construcciones existentes, especialmente de hospitales, escuelas y otros edificios esenciales. La provincia posee alrededor de 1.400 establecimientos educativos y 23 hospitales públicos, y una parte significativa de estas construcciones fue realizada bajo reglamentos anteriores. “Se empieza con el diagnóstico y a partir de allí hay que hacer un plan”, sostuvo, al remarcar que no siempre es posible reforzar todas las estructuras de manera inmediata, pero sí establecer prioridades y avanzar progresivamente.
El investigador también subrayó la importancia de fortalecer la conciencia de la población sobre el riesgo sísmico. La preparación, el conocimiento de las vías de evacuación, los lugares de encuentro y la identificación de elementos que puedan caer durante un movimiento son herramientas fundamentales. En este sentido, recomendó recurrir a la información y los materiales elaborados por los organismos oficiales de Defensa Civil.
Finalmente, Palazzo recordó que Mendoza es una región de alta peligrosidad sísmica y que, aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá un gran terremoto, sí es posible prepararse para reducir sus consecuencias. “Sabemos que hay riesgo y lo que hay que hacer es prepararse para ese riesgo”, afirmó.
Desde la Universidad, el desafío implica continuar aportando conocimiento, investigación y formación profesional, pero también sostener una voz activa en materia de prevención y políticas públicas. La experiencia internacional demuestra que aprender de los terremotos ocurridos en otros países y fortalecer los vínculos entre especialistas puede ser una herramienta clave para construir ciudades más seguras y resilientes.